Después de escribir esto, voy a tomar un pañuelo, voy a dejarme caer en el sillón y voy a llorar hasta que me duela menos. Porque llorar también es quererte. Porque el duelo es el precio del amor, y yo pagaría mil veces ese precio con tal de haberte tenido a mi lado.
Hay noches en que sueño contigo. Eres tan real que puedo oler tu perfume, ese que usabas para las ocasiones especiales. Te veo cocinando, te veo peinándote frente al espejo, te veo leyendo con los lentes apoyados en la punta de la nariz. Y despierto, y por un segundo el mundo es el de antes. Luego llega la verdad, como un golpe seco en el pecho. carta para mi madre fallecida para llorar
Gracias por todo, mamá. Hasta que nos volvamos a encontrar. Después de escribir esto, voy a tomar un
Pero hoy, por esta noche, déjame llorar. Déjame ser débil. Déjame escribirte esta carta que nunca vas a leer, porque necesito que sepas que te llevo conmigo a todos lados. Que no hay un solo día en que no piense en ti. Que el amor que me diste no cabe en ningún ataúd ni en ninguna lápida. Que vive en mí, y que mientras yo viva, vivirás tú. Hay noches en que sueño contigo
Lo que más me duele, mamá, es pensar en todo lo que no te pude decir. Las veces que fui impaciente, las veces que no te llamé, las veces que preferí estar con mis amigos antes que contigo. Y ahora daría cualquier cosa por una de esas tardes aburridas a tu lado, viendo la tele, sin hacer nada importante.
Te quiero, mamá. Te quiero con todas las lágrimas que he llorado y con todas las que me quedan por llorar.